Nació en Buenos Aires. Estudió filosofía y
literatura en la Universidad de Buenos Aires, donde
conoció a Jorge Luis Borges. En 1959, fue becado por el Fondo Nacional de las
Artes y viajó a París, donde fue por siete años asistente y discípulo de Robert
Bresson. Regreso a fines de la década del sesenta a Buenos Aires y realizó
Invasión, con guion original de Borges y Adolfo Bioy Casares.
Hugo Santiago ha cultivado un cine vanguardista y experimental respecto
al montaje
considerado clásico y caracterizado por su profundidad y rebeldía. Es
considerado un director de culto, autor de una filmografía influyente y
secreta.
La literatura que el director elige para soporte
discursivo de sus filmes pertenece a una poética alejada de lo referencial.
El afirma que el cine es una forma de
conocimiento, una disciplina derivada de la poesía. Es por eso que siempre se reúne con lo mejor
de la literatura argentina para la construcción de sus guiones cinematográficos.
Construye un discurso emparentado con la
fragmentación, con la disolución del sujeto, con los lineamientos propios de la
posmodernidad, es de todas formas un cine que nos representa y define nuestra identidad.
Primer film
Invasión
(1969)
Se convirtió en un raro objeto de culto que
contaba con guion de Borges y Bioy Casares,
cruzaba el policial negro con el género fantástico.
La película marcó un punto de inflexión en su
trayectoria.
Santiago, a partir de un guión escrito pensando
en las acciones, tejió una intriga a través de la trayectoria de sus
personajes, quienes son los que construyen con su accionar el orden de las
secuencias-imágenes de la historia y el mapa de la ciudad que los contiene y
expulsa.
Sus personajes se mueven dentro de “una
meditación novelesca sobre el tiempo, sobre la potencia ciega de la juventud”
Acertada elección de la música por su efectiva
singularidad, la construcción de la intriga y de personajes civiles que carecen
de posibilidades para triunfar y que, sin embargo, insisten en su propósito; una
ciudad sitiada por enemigos poderosos y anónimos, unos formando un ejército
invasor, otros, a través de concentración del poder.
Una ciudad conocida y extraña al mismo tiempo,
dibujada desde el expresionismo, anacrónica y atemporal.
El filme de Santiago todavía conservaba algunos
de los procedimientos del cine más tradicional, relacionado con la literatura y
de la producción a partir de un guión.
La filmación de Invasión en blanco y
negro como elección estética es determinante para la atemporalidad espacial del
film. El Buenos Aires referencial en 1969 se puebla de colores, es el momento
del pop y del hippismo, del Instituto Di Tella, de la experimentación y la
novedad. El espacio ciudad de la película resulta alejado de esa realidad y si
se lo compara con ella resulta anacrónico.
Largos travellings atraviesan el campo
fragmentado de la ciudad.
Campo visual fragmentado en blanco y negro, como
los bandos que se la disputan, la ciudad ofrece una dicotomía cromática y
sonora.
Los primeros planos continúan el relato donde
las palabras se diluyen, y la imagen de la entrada de los invasores es por
demás elocuente en la sinestesia de imagen y sonido. La figura del gato -
Wenceslao-negro, como no podía ser de otra manera, ya que es el compañero de
don Porfirio, es un elemento más, que suma a la intriga ese halo mágico que
envuelve el misterio de la invasión. La milonga cantada frente a sus
compañeros, realiza en el filme un movimiento temporal hacia delante, anticipa
la muerte, y hacia atrás. Produce en quienes la escuchan un racconto de los
momentos más felices, tranquilos y cotidianos de sus vidas.
Santiago separa además presente y pasado de los
personajes, y construye la idea de que hay un pasado idílico al que se lucha
por volver.
Films en Francia
Radicado en Francia, volvió a colaborar con Borges
y Bioy en Les autres, (1974): la historia de un
hombre que pierde a su hijo y es arrastrado a una serie de metamorfosis cuando
procura averiguar las causas de esa muerte. La película provocó un escándalo
durante su proyección en Cannes.
En Écoute voir..., (1979) Catherine
Deneuve interpreta
a una especie de Philip
Marlowe en
versión femenina que se ve envuelta en una trama delirante de sectas y modernas
tecnologías.
Retoma la saga de Invasión en la
historia de un tanguero de Aquilea exiliado
en París.
En 2009 empezó la tercera parte de esa trilogía, con el film que terminaría la
saga.
Objetos audiovisuales
Desde mediados de los años '80, Santiago se
dedicó casi exclusivamente a la realización de lo que él mismo denomina
"objetos audiovisuales":
No se trata de documentales en
sentido convencional. El cine se aproxima a una obra preexistente sabiendo que
su naturaleza ceremonial es irreproducible.
La fábula de los continentes (1992), ópera
cinematográfica compuesta en colaboración con Georges Aperghis, es un film
radical, donde el cine, la ópera, y la novela de aventuras se asocian para
hacer surgir un nuevo género.
Documentales de arte
En los años siguientes su atención se concentró
en una serie singular de "documentales de arte":
Christophe Coin, el músico (1995),
Mosaiques y Beethoven (1999),
Maurice Blanchot (1998) o
Maria Bethânia de Brasil (2001)
En estas obras Hugo Santiago asedia a sus
sujetos hasta obtener alguna verdad sobre su poética.
Obra reciente
El lobo de la costa Oeste (2002),
es el film que ha señalado su regreso al cine de ficción después
de largo tiempo, durante el año 2007 Santiago
va a completar la trilogía de
Aquilea, con
el futuro film Adiós.
Filmografía
Le Loup de la côte Ouest, 2002
Les Trottoirs de Saturne,
1985
Les Trois couronnes du matelot, 1982
Écoute Voir..., 1978
Colloque de chiens, 1977
Les autres, 1974
Invasión, 1969

